Ha llegado la hora, un viento profético nos ataca, pidan perdón pisaditos, hoy sí les tocó la buena, ya déjense de egoísmos, regálenle sus posesiones a quienes no tienen nada, retiren su dinero del banco y dónenlo, obsequien el pichirilo, quédense con lo puesto, así talvez serán absueltos de sus pecados.
Ahora bien, si alguna traidita o muchacho les ha hecho ojitos y no le han querido entrar al tema, este es el momento, pónganle jorge al niño, liberen las hormonas, gocen como quinceañeros en celo, tómense el pulmón de cuto que tienen guardado, mejor si con los cuates, gracias, llamen a aquel vecino de la cuadra que los faboleó en la chamusca cuando tenían seis añitos y perdónenlo, en ese tiempo no había ido a la escuela brasilera de fuchebol.
Salgan a la calle y reciten a gritos poemas de Otto René, Miguel Angel o Machado, súbanle el volumen al radio y canten, dirijan el tránsito, jueguen avión, sáquenle la lengua a los cuques, besen a una monja, vayan al cine a ver una de vaqueros, corran hasta quedar sin aliento, sigan a las hormigas, háganla de mimos, bailen al son de la marimba, en el ascensor piropeen a la viejita que reparte comida, díganle a su jefe que como chinga, cuéntenle a su pareja un cuento…
¿Saben qué?, antes de arrepentirnos, mejor vivamos intensamente nuestra maravillosa vida en este cielo, que es el mundo, guiados únicamente por el instinto y sin dañar a nadie.
